Hablamos durante unos minutos con Rosa María Alcolado, cocina de El Fogón.

 

 

Nos hemos acercado a las cocinas de El Fogón de Enrique con la intención de saber cómo, de qué manera y en qué circunstancias se “cuecen” los sabrosos platos del restaurante. Sin duda, todo en un servicio de restauración es importante: decoración, servicio, comodidad o cercanía en el trato, pero hay algo no solo importante sino imprescindible: la cocina.

 

Hablamos durante unos minutos con Rosa María Alcolado, cocina de El Fogón.

 

¿Cuál es el estilo de la cocina de El Fogón

 

El estilo principal es la calidad. No creo que haya que cerrarse en la cocina a unos platos u otros, debemos seguir probando, evolucionando y avanzando con el mundo de la restauración que, como sabemos todos, ha sufrido una pequeña revolución en los últimos años. Pero la clave cuando se asa un muslo deshuesado a la brasa para un almuerzo o cuando se prepara un elaborado plato es que haya calidad en el producto. Por supuesto, la técnica conseguida durante los más de ocho años de Fogón ayuda mucho. Nuestra cocina creo que fusiona ambas cuestiones: tradición y vanguardia.

 

Entonces, ¿cualquiera puede cocinar?

 

Vamos a ver, cualquiera cocina en su casa cada día ¿no? Está claro que cuando  se tiene una experiencia se acierta más. Cuando hay una formación previa es una buena base para innovar. Cuando se tienen ganas es muy fácil aprender rápido. Todo el mundo puede cocinar si quiere, aunque lo que ofrecemos nosotros es una seguridad a nuestros clientes y amigos: sabes que en El Fogón comes bien. Creo que esto se consigue con el trabajo del día a día.

 

¿Con qué tipo de cocina crees que El Fogón no puede competir?

 

Bueno, me siento fuerte para competir con cualquiera. Es cierto que hay una cosa que, aunque nos acercamos en muchas ocasiones, es casi inigualable: la cocina de la abuela o la madre cuando eres niño. Eso deja un poso, un olor y sensaciones adheridos a esos platos que, quizás, los haga únicos e irrepetibles para cada uno. Con cualquier otro plato, el que no incluya recuerdos y vivencias personales, podríamos competir.

 

¿Nos hace falta un libro de recetas a todos o es mejor tomar nota e innovar?

 

Yo creo que no necesitamos tener un libro para seguir al pie de la letra siempre. Por supuesto, hay que conocer las recetas, las tradicionales e incluso algunas de cocina más moderna, pero, a a partir de ahí, tenemos que tener nuestros propios platos. Yo creo que cuando la gente prueba nuestros huevos rotos sabe que son los de El Fogón. Son únicos aunque la receta básica sea la de todos. Conseguir eso, un plato seguido del nombre de tu restaurante, no se hace con un libro de recetas, quizás sí “a partir de” un libro de recetas.

 

En invierno cambiamos muchos platos con respecto al verano en nuestras casas. ¿Sucede también en los restaurantes?

 

Supongo que en la carta no, sucede menos mejor dicho. Sí es verdad que nosotros tenemos un amplio número de clientes con nuestro menú diario, al cuál le dedicamos el mismo cariño y el mismo trato en los productos que a la carta –creo que es la seña de identidad del mismo, su calidad,- y ahí sí se nota más el cambio. Es por varios motivos y uno, por ejemplo, es utilizar los productos de temporada y de la zona, eso marca unos u otros platos. Además, es cierto que la gente nos pide en sus menús cosas distintas en invierno o en verano, en los años que llevamos hemos ido aprendiendo de nuestros clientes para conformar el menú que estás deseando encontrarte cuando haces una parada en el trabajo para comer.

 

¿Y el futuro?

 

Pues ahora ya estamos preparando las navidades, un momento importante donde la comida tiene un papel fundamental. Como siempre, tendremos nuestras cenas de Nochevieja y la noche de Reyes y hay que conformar un menú a la altura de esos días. Además, el mes de diciembre, como todos sabemos, es muy habitual las distintas cenas y comidas de amigos, grupos, empresas, etc… y creo estar preparados, mostrar platos nuevos y seguir siendo atractivos requiere, lógicamente, estar trabajando desde ya.